Desde la parte epigenética, los encefalogramas donde se muestran cómo se comparta el sistema neuronal mientras meditamos y desde las teorías del positivismo, nos acercan a esta gran respuesta.
Desde mi mirada, ¿Qué es lo que yo he experimentado?
Es que convencerse a si mismo cuando creemos tener razón en algo, es lo que nos ayuda a avanzar en nuestro camino.
Piensa en cuando eras un niño, si tuviste la posibilidad de ir a la escuela y debías estudiar para un examen. Te convencías a ti mismo de que saldrías bien porque realmente estudiaste.
Otros niños también tienen la habilidad de recordar las clases y por lo tanto no tener que estudiar, sino que convencerse de que ya tienen el conocimiento y lo deben aplicar.

Vamos a la fase de adolescencia y juventud y asumamos que cultivaste una idea por un proyecto o la armaste en tu cabeza, para que esta funcione, deberás compartirla con otros e influir de cierta manera en sus pensamientos para que logren creer lo que tú estás pensando.

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Sucede igual en el trabajo o cuando tienes una idea de emprendimiento. Sucede también cuando quieres conquistar a una chica o chico, te convences de tener todos los atributos que esa persona busca para que tú puedas encajar.

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Hasta aquí estamos claros que esta habilidad de auto convencernos para que algo funcione, ya la hemos experimentado en algún momento.
Cuando descubrimos que un dolor nos aqueja y no solo físicamente, una forma de sanarse es autoconvenciéndonos de que podemos lograrlo, ahora cuando la energía de ese ser esta baja debido a este dolor, es poco probable que la persona logre hacerlo de manera autónoma.
Es ahí donde entran los profesionales ya sea a través de fármacos o haciendo intervenciones, permiten que la persona se auto descubra, se dé cuenta y utilice técnicas dónde se visualiza el mejor futuro posible.

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Cuando esta última conexión, se hace sobre una base sólida, es decir la persona tiene el conocimiento, está motivada y quiere obtener un resultado, se AUTOCONVENCE de que el proceso que tomó fue el mejor y se empiezan a evidenciar los cambios.
Los terapeutas, psicólogos, cauches, gurús, motivadores, como quieras llamarles, utilizan 3 principios básicos para extraer el potencial de los otros.
- Entregan información basada en conocimiento científico o tomado de varios autores.
- Introducen sus propias historias o las de otros para generar conexión y por ende influencian
- Generan imágenes positivas en el cerebro sobre el dolor más grande del grande que tiene ese grupo de personas.
Algunos solo llegan hasta el punto 2 y por eso en las charlas motivacionales, la motivación termina cuando se sale del salón o se cierra la sesión. El principio 3, siembra una semilla en ti, que la vas modificando de acuerdo a la necesidad o proyecto que desees alcanzar.
Por esa razón, este tipo de intervención, no funciona para todos los síntomas, no funciona para pacientes bajo cuidados psiquiátricos, puesto que su base no solo que esta afectada energéticamente sino que ya es inestable y que requiere de potenciadores fármacos para mantenerla.

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Volviendo a la pregunta inicial, Dawson Church menciona que “llenarnos las mentes de imágenes positivas de bienestar puede producirnos un entorno epigenético que refuerza el proceso de curación”
Poner en nuestras mentes imágenes positivas para salir de nuestra situación, provoca que una parte de nuestros cerebros se convenzan de que eso pasará y reproduce en nuestro sistema biológico, cambios genéticos, reduce los niveles proinflamatorios y por ende refuerza las partes del cerebro que producen felicidad.
¿Hacerlo solos nos puede tomar más tiempo? Claro que sí.
¿Permitirles a otros adentrarnos en nuestra mente y que se programa diferente, es posible en menos también? También la respuesta es correcta.
¿Puede el ser humano, programarse para auto sanarse? También lo creo.
